¡Feliz año viejo!

Esto lo recibí por mail y ya venía forguaridado al menos dos veces… La mayoría de la gente sabe que no me gusta reenviar mails así que como este me gustó, en lugar de reenviarlo, lo publico.

No sé quién es el autor o autora original así que espero no se ofenda por el plagio y lo tome más bien como un reconocimiento de su poder de observación…

Ahora sí.

Terminó el 2009, los dioses no me van a castigar por la soberbia de haberme anticipado, y puedo decirles que:

  • no estamos importando la leche, el trigo y la carne
    (no están igualmente al alcance de todos, lo sé).
  • la luz no está cortada (por lo menos no en este momento).
  • no entramos en la hiperinflación ni en cesación de pagos, ni el dólar está a $5 (también sé, siempre lo pueden lograr).
  • en el invierno, por las calles no cayeron de a cientos los muertos por la Gripe A.
  • no hubo fraude electoral.
  • el oficialismo perdió las legislativas y el mundo sigue andando.
  • no nos han matado a todos (por lo menos, no a Mirta Legrand).
  • los del campo vinieron, pero ninguna horda los atacó en una emboscada siniestra.
  • D’Elía y Moyano hicieron sus actos, pero no fueron hordas de periodistas.
  • hubo piquetes sí; pero sin muertes (quiero creer que en mi lista de lectores nadie lo lamenta).
  • pese a las cartas de Carrió, el país no fue intervenido humanitariamente.
  • Silvestre y Bonelli conservan sus fuentes de trabajo.
  • Pomar no asesinó a su familia (aunque nos está faltando un poco de sensación de accidentalidad).
  • Estos últimos días cumplimos amablemente con los habituales ritos, padecimos las habituales miserias y efusiones, renovamos las corrientes amistosas, resonaron por todos lados los ¡feliz año!, ¡feliz año!.

Mal que mal, teniendo en cuenta que la felicidad nunca es completa, considerando las circunstancias y apelando al modesto pero útil “comparado con qué“, creo que puedo desearles al fin ¡Feliz Año Viejo!

En cuanto al Nuevo nos deseo que, si queremos divertirnos más que el anterior, lo hagamos no desde las tristes pasiones sino desde las ¡pasiones alegres!
(¡Gracias Spinoza!)

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